El espíritu aventurero y humanista de Barceló, junto con su profundo amor por el Mediterráneo y los libros, lo definen como el artista idóneo para revitalizar el legado del volumen Aurea dicta.

Miquel Barceló (Felanitx, Mallorca, 1957) ha sido tres veces Premio Nacional y está considerado uno de los artistas contemporáneos con mayor proyección internacional.

A pesar de ser inmensamente prolífico y diverso, en el conjunto artístico de Barceló es constante la fascinación por la naturaleza, el paso del tiempo y el retorno al origen del ser humano.

Todo un nómada artístico, Barceló incorpora a menudo a su estilo elementos de sus viajes por todo el mundo, sobre todo a África y al Himalaya, y mantiene un vínculo permanente con su Mediterráneo natal.

La huella característica de Barceló es fruto de décadas de constante investigación de los materiales, las técnicas y la tradición pictórica, como se puede ver en algunos de sus trabajos más famosos: la Sala de los Derechos Humanos del Palacio de las Naciones Unidas de Ginebra, la capilla del Santísimo de la catedral de Palma de Mallorca o la escultura Gran elefante erguido, expuesta en Nueva York.

Merecedor de todo tipo de exposiciones y retrospectivas en los museos más famosos del mundo (la Biennale de Venecia, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid y el Centre national d’art et de culture Georges-Pompidou de París, entre otros), Barceló se convirtió en el año 2004 en el artista más joven expuesto en el Museo del Louvre de París, con sus pinturas sobre la Divina Comedia de Dante.

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